GRP 94 | Septiembre de 2015

Volver con Fe

Imprimir
PDF
Como fue que aquel flaco desgarbado de Roque Pérez, terminó vendiendo bronceadores en las playas de Copacabana. Como fue que dejó atrás la epilepsia, el vacío y el alcohol. Como fue que un amor lo llevó de la mano a la salvación. Después de 30 años, qué camino lo trajo de vuelta a su pueblo convertido en pastor.

Se llama Marcelo Barral. Lo veíamos pasar hace mucho, muy flaco y alto, de enterito de jeans como un hippie de los años 70. Otras veces con la camiseta de River, siempre de barba y luego a la noche nos cortaba la entrada al boliche Surprise. Pero no lo vimos más. 30 años después, en esta entrevista nos cuenta las vueltas de su vida, desde su infancia hasta su juventud errante, desde su llegada al carnaval de Brasil hasta su trabajo de Fe.

Volvió con su familia brasileña el 22 de diciembre de 2013. Ahora abrió las puertas de su Iglesia Nueva Vida, que paradoja, en el mismo lugar donde juntaba copas.

“Mi infancia se divide en dos partes, porque nací en capital, soy porteño, de Flores y me crie en Lomas del Mirador –empieza el relato de su vida, Marcelo Barral- . Mi padre “Pino” Barral, era nacido y criado acá en Roque Pérez, como todos los Barral. Mi bisabuelo Pedro Eugenio que vino de Pamplona, España y mi abuelo Eugenio están asentados como clientes en los libros del Almacén La Paz. Volviendo a mi padre, después del año 45 se fue a Buenos Aires buscando trabajo y mejorar su vida. Mi madre aquí la conocían como Doña Yolanda pero se llamaba Delia Zurdo. Había nacido en Durazno, un pueblito de Rosario del Tala, en Entre Ríos. Cuando yo era chico íbamos y siempre me acuerdo que en Zarate el tren se subía sobre una barcaza y viajábamos por el rio” cuenta Marcelo con su castellano con tonada brasileña, con alguna palabra en portugués de tanto en tanto, pero que no llega a ser portuñol.

“Mi padre trabajaba en un frigorífico en Mataderos. En el 54 nació mi hermano y yo en el 61. En el 69 mi hermano empezó a tener problemas psiquiátricos que empeoraron y los médicos recomendaron que nos fuéramos de la ciudad. Por eso regresamos a Roque Pérez. Entonces yo terminé la primaria en la Escuela 1. Para mí fue una novedad, el campo, los animales, jugaba en libertad. Pero también fue complicado porque éramos muy humildes y había mucho gasto de remedios para mi hermano. Fue una época dura, mi padre consiguió un trabajo municipal y yo con 12 años daba de comer a los chanchos de un chiquero cerca de casa, en la laguna de los Osimelli que era carniceros. Con las sobras yo hacía un gran guiso y también cortaba cardos para los chanchos. No cobraba un sueldo pero mi padre sacaba mercadería de la carnicería. Y a veces nos mandaban la cabeza de la vaca y era un acontecimiento. Se cortaba la cabeza con un hacha y se aprovechaba todo. La quijada, mi mamá hacia ravioles con seso, era todo una delicia”.

“Tuve mi barra de amigos como Horacio Cora, Joselo Del Barrio, Marisa Colombo, Julia Gourría, el querido Chiruli, las mellizas Trillini –recuerda Marcelo-. Cuando tuve 17 o 18 años empecé a viajar a Buenos Aires. La situación en mi casa hacía que yo buscara evadirme, llegué a vivir en Buenos Aires pero cuando la situación se ponía apretada allí volvía a la casa materna. Eran los tiempos de los bailes en el campo, la Paz Chica, las Tunas, después en los clubes. A su vez yo escuchaba Rock Nacional, me gustaba Pappo, Spinetta, por la influencia de mis amigos de Buenos Aires. Y eran poquitos los que escuchaban Rock, como Pocho Carril, Guri Landerreche, después yo conocí a la familia Sampallo, compartíamos gustos, escuchábamos el piano y yo llevaba un winco, hacíamos bailongos en casa de Oscar Martuchi y venía el Chinchu también” recuerda Marcelo y sonríe alegre.

“Ahora los chicos hacen la previa, se juntan a tomar –alerta Marcelo Barral-. Nosotros antes también tomábamos pero comíamos asados, salíamos con la panza llena, era distinto. Tomábamos vino o Paddy. Ahora toman bebidas más fuertes”.

¿Y cómo aparece Brasil en el horizonte?

“En el año 83 empiezo a viajar a la frontera con Brasil, a Uruguayana, a comprar artículos electrónicos, televisores, se podía traer uno por vez. Lo hacía por encargue de un primo que se ocupaba de venderlos –cuenta Marcelo Barral. Para mí esos viajes eran una aventura. Eso despertó mi interés por Brasil. Fue así que quisimos conocer y viajamos con mi primo al sur de Brasil, el sur gaúcho, todo muy lindo pero bastante parecido a nuestras costumbres, bastante tradicional, comida y folclore parecidos al nuestro. Pero nosotros buscábamos mas diversión, entonces en el 85 viajamos a Rio de Janeiro para estar en época de carnaval y coincidía con el famoso Rock in Rio, el festival en el que tocó Queen, ACDC, Ozzy Osbourne, Nina Hagen. En Brasil estaban saliendo de 20 años de dictadura aunque halla no fue tan violenta como acá. Si había muchos problemas de inseguridad, allá es muy común el secuestro, el asesinato por arreglo de cuentas, gente que desaparece y nunca más se sabe. Llegamos a Rio, la pasamos bien, mi primo regresó y yo me quedé. Acá estaban preocupados porque no tenían noticias mías. Yo no podía regresar porque no tenía dinero para el boleto. Sobrevivía vendiendo bronceador rayito de sol que estaba de moda en Brasil en las playas de Copacabana.

¿Y cuando conociste a Silvana, tu compañera?


“La conocí allí en Copacabana porque un día de carnaval pasa con su madre y me encargan dos bronceadores –recuerda Marcelo-. Esa noche yo dormí en la playa y me roban todo, mi mercadería, el dinero. Al día siguiente ella regresó a buscar el bronceador y le conté lo que había pasado, que había perdido el dinero para regresar aunque sea hasta la frontera. Me emocioné, lloré. Ella estaba con su mamá y su papá y se quedaron conmigo en la playa, tomamos cerveza y pasamos el día. Cuando bajó el sol me preguntaron dónde iba a dormir y les dije que en la playa, entonces me llevaron a su casa en un barrio de Rio. El padre era dueño de una fábrica de muebles. Silvana primero sintió pena por mí, por mi situación en Brasil pero también por mi historia en Roque Pérez, la vida humilde, mi padre ya estaba muy abatido, entregado. Encima yo le cuento mi vida personal y más se impactó porque yo tenía ataques de epilepsia y mucho problema con el alcohol. Yo trabajaba en el Bar de Chinchu y en el boliche Surprise. O sea que siempre estaba cerca de la bebida. En el boliche estaba primero en la puerta y después juntaba los vasos abandonados y me tomaba los wiskies que dejaba la gente sin tomar. Y siempre estaba en el club Alumni, jugábamos a las cartas por la copa. O sea que era una vida de cantina en cantina. Yo estaba desde los 15 años en tratamiento psiquiátrico por los ataques de epilepsia. Hoy tengo más claro que en las personas hay problemas que son físicos y el médico te los resuelve. Pero para los problemas del alma hay un solo especialista que es Dios. Nosotros recibimos personas que quieren quitarse la vida y para eso solo puede ayudar Dios. Hay una crisis existencial en las personas. Hay gente que pone todo su energía en tener cosas materiales. Pero se le va la vida en eso. Jesús decía: “Donde esté tu tesoro ahí estará tu corazón”. La Biblia dice que el problema no es la riqueza sino el amor a la riqueza. Sabemos que hoy por dinero hay personas que pueden matar!”

“Volviendo a mi historia, cuando yo le cuento mi situación a Silvana ella me dice que había una opción. Tenía que ponerme en manos de Dios. Yo siempre había estado lejos de la fe y cuando había pedido que mi vida cambiara al otro día me despertaba y todo seguía igual. Además yo había militado en el partido comunista así que eso me había alejado más aun de la posibilidad de creer en Dios. Pero yo hoy pienso que es más fácil creer en Dios que no creer. Si miras lo maravillosa que es nuestra tierra, toda su belleza, lo majestuoso y grande que es el universo, es más fácil creer que hay un Dios que construyó y sustenta todo lo que conocemos. No puede ser obra del azar todo. Silvana me habló de Dios y del amor de Dios. Y me dijo que el podía resolver mis problemas y que podía curar mi epilepsia. Cómo? Dios lo resuelve? tan simple? Le preguntaba yo. Pero tenés que creer me dijo Silvana. Caramba... eso fue un palazo, tenía que tener Fe, que es creer en algo aunque no lo veas. A mí me fue muy difícil, pero necesitaba ayuda y ella me acompañó a la Iglesia Evangélica de Luis Alberto Pereyra (que ahora nos visitó en Roque Pérez). Me llamó la atención que había muchos jóvenes. Todos tenían un paz de espíritu. Igual yo desconfiaba, tenía muchos mambos entonces. Mientras tanto entre Silvana y yo se despertó un cariño. El problema es que su padre captó lo que pasaba y no le gustó ni medio porque encima en Brasil existía el concepto de que la hija debe casarse con un hombre de dinero y yo no tenía nada.  Así que un día el padre me sube al auto y me deja en la playa de Copacabana, donde me había encontrado. Pude regresar en complicidad con la mamá de Silvana que me escondía en una habitación de servicio y yo salía cuando el padre ya no estaba. Después la mamá me dio el dinero para el boleto y pude volver a Roque Pérez en marzo”.

“Yo regresé pero quedó una semilla en mí. Al poco tiempo pienso en volver a Rio de Janeiro. ¿estás loco? me decían los amigos… si ya estuviste en Brasil! Ahora sé por qué decidí volver a Río entonces. Porque lo que Dios hizo conmigo en Brasil no lo hizo acá. Porque necesitaba sacarme de acá, porque si no, nunca iba a ser reformado y nunca lo iba a reconocer” dice Marcelo.

“Hasta que volví a Rio mantuvimos contacto por carta. Silvana me enviaba cartas perfumadas, con corazones, me las traía Leo Carril, y en el sobre Silvana ponía “cartero Jesús te ama” que en Brasil se usa mucho. Y ese mismo año junté unos dólares y volví a Brasil. Y el padre de Silvana vio que volví como agradecimiento y que fui sincero. Entonces me conoció mejor y al final accedió a que me case con Silvana. Me empecé a sentir mejor allá. Fuimos con el pastor y le dije que yo quería cambiar. Me bautizaron en agua en una ceremonia que te brinda fe y arrepentimiento. Yo al día siguiente me sentí otro y nunca más tuve un ataque de epilepsia. Fui abandonando de a poco la medicación. Mis problemas estaban en el alma. Todo eso me sirvió para mi trabajo pastoral”.

“Nos casamos el 9 de agosto de 1986 –cuenta Marcelo-. En el casamiento dio la casualidad que los únicos argentinos éramos yo y el fotógrafo. Porque de acá no pudo ir nadie y mucho menos mi madre. Al principio vivimos en una casa muy grande como cuidadores. Trabajé mucho tiempo con mi suegro pero él hizo algunos desarreglos y perdió su fábrica. Encima fue la época de Collor de Melo y hubo un corralito bancario”.

“Brasil tiene un gran problema de educación, es un problema estructural. Y es muy difícil para un joven entrar a la universidad. Hay mucha desigualdad en Brasil. Empezó a cambiar eso mucho de Lula para acá, Lula sacó mucha gente de la pobreza. Fernando Enrique Cardoso hizo algo también”.

¿Qué trabajo conseguiste después?

“Después trabaje en un tienda de ropa y luego se abrió la importación de autos y me ofrecieron vender autos en una agencia. Me dediqué a eso durante 8 años. En el 98 quebró la bolsa de Yakarta en Indonesia y no sé por qué, pero afectó mucho a Brasil. Se paró la venta. Y yo estaba a comisión! Así que ahí pasé a hacer traslado de personas en combi. Aprendí a manejar en los morros. Pero yo estaba cansado de la ciudad, había tenido dos picos de presión. Entonces nos mudamos en el año 2000 a Florianópolis. Ahí mejoró mi calidad de vida, aunque bajó mi ingreso. Empecé a trabajar en un restorante y después del 2001 que se terminó el turismo de argentinos, y Florianopolis quedó muy triste, pasé a trabajar en un centro de convenciones como seguridad que fue mi segunda casa. Y siempre congregándome en la iglesia, ayudando al Pastor”.

¿Como se inició la iglesia Nueva Vida?


“La iglesia Evangélica Protestante se inicia con la reforma de Lutero. De ahí surgen después las Asambleas de Dios en América, en 1910, luego las iglesias Bautistas que no hacen adoración de imágenes y que incorporan la música y después las iglesias pentecostales que predican la cura por milagros, que son más tradicionales, acostumbran vestir de traje los hombres y de pollera larga las mujeres. Nuestra Iglesia Evangélica forma parte de las iglesias neopentecostales. Nuestra Iglesia se llama Nueva Vida y la fundó un escocés en los años 60 en Río de Janeiro. Con las iglesias evangélicas tradicionales creemos en el mismo Dios y en el mismo salvador, solo cambia la liturgia, pero tenemos la Biblia como único libro que guía la vida del creyente. Nuestra Iglesia en Roque Pérez se llama Agape porque ese es el nombre griego que significa “el amor de Dios”. Y Nosotros creemos que Jesús es el único camino a Dios. Por eso no adoramos a la Virgen María o al gauchito Gil ni a ningún santo”.

¿Trabajaste contra las adicciones en Brasil?

“Claro, porque cuando yo tengo mi encuentro con Dios empiezo a ver el Rio de Janeiro con sus necesidades y miserias, los jóvenes muertos por la policía, el problema de la droga, la disputa de territorios, eso se ve en Brasil desde los años 80 y sigue así –explica Marcelo-. Entonces con el pastor conocí las favelas y las zonas controladas por el narcotráfico y cómo andan con sus armas de guerra, con la K47 que yo solo había visto en la película de Rambo. Con ametralladores grandes como para derribar aviones! Todo eso se puede ver en la película “Tropa de Elite”. Ahí fuimos a hacer trabajo social de evangelización. Ahí crecí mucho. Pero una vez tuve un problema y unos tipos me rodearon y me salvó un chico que llegó corriendo y les gritó que no me molestaran. Después en Florianópolis trabajé en dos clínicas de recuperación de adictos. Fui coordinador en el trabajo espiritual, hacía reuniones todos los días para compartir la palabra, porque el adicto tiene que tener un credo, una fe para salir porque si no, no lo logra. Es una lucha muy difícil y cada uno que salvas perdés a cien. Era muy difícil emocionalmente para mí, eso me desgastó mucho porque yo me ponía siempre en lugar del otro. En este trabajo fui pasando de auxiliar a obrero, diácono, presbítero. Y me faltaba ser pastor. Y la misión que me proponía el pastor de Rio de Janeiro la termino llevando a cabo en Roque Pérez. Yo le dije a mi pastor que necesitaba su respaldo. Y él se tomó el avión, vino a Roque Pérez, estuvo una semana y nos ordenó pastores a mi mujer y a mí. Así que yo fui a Rio de Janeiro y entré a su iglesia y 30 años después el vino a Roque Pérez y entró a mi iglesia”.

“El pastor Alberto Pereyra de Rio de Janeiro había querido ordenarnos al ministerio pastoral para que hiciéramos una misión en Florianópolis. Yo la función pastoral la cumplía, pero las cosas se dan como tiene que ser. Para formar un pastor lleva veinte años o más, hay que construir una materialidad espiritual y una experiencia de vida. Yo le dije al pastor que iba a suceder lo que Dios quisiera. Un par de meses después, en 2013 vine de paseo a Roque Pérez. Llegué el día del centenario, llegué a la plaza con mis valijas y estaba lleno de gente, encontré amigos, muchos me decían si iba a volver y yo les decía que solo venía a pasear. Pero las condiciones se dieron. Mi hijo quería venir a estudiar Psicología a La Plata. Me encontré con Alicia Aunese (hija de Macha Mosqueira). Con ella y todos sus hermanos nos criamos juntos porque vivíamos en el mismo barrio y los sábados era siempre fiesta en la casa de Macha. Todos éramos pobres pero compartíamos, comíamos nutria, peludo, y si había unos pesos hacíamos un asado. Alicia me preguntó por qué no nos veníamos todos. “Pero yo no tengo casa” le contesté. Pero yo te doy mi casa -mi dijo-, cual casa? la que fue tu casa! yo no la estoy usando me sorprendió Alicia.

¿Cómo es tu familia?

“Me casé con Silvana Pereyra Da Silva hace 29 años. Tuvimos nuestro primer hijo Juan Vinicius. Juan porque es el nombre de sus abuelos y Vinicius significa “el que tiene la voz dulce”. El vivió hasta los 23 años, hasta que Dios decidió llevárselo, los hijos no son nuestros. Juan Vinicius sufrió una muerte súbita. Pero como Dios es tan bueno me dejó a Israel de 22 años que estudia psicología en La Plata y a Samara de 20 años que terminó el secundario en Roque Pérez y va a estudiar Bellas Artes. Y con mi mujer estamos en esta tarea con mucha alegría, a veces lloramos de alegría y a veces de ver el sufrimiento de las personas. Lo vemos en el hospital, en la cárcel, allí la gente se quiebra. Pero nos reciben bien”.

¿Te fuiste sin fe y volviste con fe?

“Sí, volví con toda la fe –dice Marcelo convencido-. Estoy feliz de haber regresado por estar aquí y en lo espiritual porque quiero ayudar. Lo importante es lo espiritual. Fue una sorpresa para mí volver y una alegría. Y ahora me encuentro con gente en la calle y se me acerca con sus problemas. Estuvimos en el hospital y tuvimos experiencias muy fuertes. Se trata de pedir perdón a Dios y recibirlo. Hay gente que piensa que yo los quiero traer a mi iglesia, que los quiero convencer de una religión, pero eso no es lo importante, ni la placa de mi iglesia, ni una corriente filosófica. Acá está en juego nuestra existencia porque todos, tarde o temprano, nos llega la hora y las cosas las tenemos que resolver en este plano. Y yo sé cuál es el camino. Un grupo de personas se acercó a Jesús y le preguntaron cuál era el camino y él les respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie llega al padre si no es por mí”. Por eso para nosotros Jesús es el “sumo pontífice” y Dios nos promete la vida eterna”.

Me contaste una vez que una nota que te hice te acercó a Roque Pérez

“Sí, cuando salió publicada la nota en tu revista, creo que en 2007, mucha gente me escribió porque yo había agregado mi mail cuenta Marcelo Barral. Yo había perdido contacto con todos. En el año 92 había estado por última vez en Roque Pérez. Deseaba mucho venir y recién lo pude realizar en 2013. En 20 años no pude venir porque no tenía dinero para los pasajes. Pero desde junio de 2013, en 6 meses, vine 3 veces. Como lo explicas? Fue Dios quien lo hizo. Un amigo de Roque Pérez me dio dinero sin pedirle, otro me fue a buscar a Brasil para la mudanza, Chinchu me dio en el municipio el puesto que fue de mi amigo Chichí Costa. No fue azar, mi deseo estaba en la dirección de Dios. Si la iglesia se va a llenar no lo sé. La va a llenar Dios” asegura Marcelo.

Mientras, Silvana comienza a preparar la torta salada, una típica comida brasileña que van a compartir a la noche para festejar el cumpleaños de Marcelo y el aniversario de casados. Le pregunto a Silvana si le gusta Roque Pérez y me cuenta que es un lugar difícil porque la gente es muy cerrada, que nunca imaginó que iba a estar aquí pero que está muy feliz porque es lo que Dios quizo para ella y su familia. “Hace unos días acompañé a mi hijo hasta la salida de Roque Pérez porque hacía dedo hasta La Plata –me cuenta Silvana-. Yo pedí por él, eran las seis y media de la mañana, todo estaba oscuro y despoblado. Enseguida pasó un auto que iba a La Plata. Volví feliz, hablándole a Dios, agradeciéndole estar en Roque Pérez, y ahora hasta me gusta el invierno!” dice Silvana Da Silva siempre de buen humor.

“Yo me reencuentro con gente y me emociono, lloro, y los abrazo porque es ahora, es en vida que podemos dar amor –me cuenta Marcelo Barral-. El perdón también hay que resolverlo ahora. Dios es el reino de la luz, pero también existe el reino de las tinieblas y ese es el problema de mucha gente. La Biblia dice que el mal tiene tres finalidades, robar, matar y destruir. Dios está en la puerta y golpea. Vos podes abrir o no. El picaporte abre desde adentro. Las cosas son simples, el que creé será salvado” dice Marcelo esta vez más serio, como quien dice una sentencia. Pero pronto vuelve a aflojar la cara, el chico errante se volvió un grandote sonriente y bueno.

En la iglesia que también es su casa hay un par de cuadros, Marcelo me los muestra y me cuenta que son los primeros que ha pintado. Uno tiene unas formas sin forma, otro tiene un barco con velas. Ahora que pienso, parecen contar las dos puntas de la vida de un flaco de Roque Pérez.

La inundación

Imprimir
PDF
La crecida pasó por el borde la ciudad y sigue anegando los campos.

Roque Pérez y muchos partidos vecinos viven días de gran tristeza por el avance las aguas del Rio Salado. En nuestra localidad, vecinos de las inmediaciones urbanas han sufrido el ingreso del agua en sus viviendas, habitantes de las zonas rurales han quedado aislados y productores ven sus tierras anegadas, sus trigos bajo el agua y sus vacas en época de parición perdiendo sus terneros.

Los que conocen la situación de primera mano son, además de los cientos de afectados, los empleados municipales y los bomberos voluntarios que han trabajado denodadamente asistiendo a las familias amenazadas por la propia naturaleza, por el avance del agua.

Toda la población lo vivió con mucha preocupación y compasión, ayudando cada uno dentro de sus posibilidades y viendo día a día el nivel de las aguas, cómo se apreciaba la creciente en la ruta 205, cómo se acercaban los picos del oleaje al puente carretero, como estuvo a punto de traspasar el alteo que finalmente cumplió su función de barrera.

Pero porque la situación fue tan dramática y alertado por los pronósticos de crecida del rio brindados por Hidráulica de la provincia, el municipio debió desde el 12 de agosto, hacer las tareas de levantamiento de defensas en el propio alteo. El refuerzo de tierra de cerca de 80 cm se hizo a lo largo de los seis km de la calle denominada alteo.

Para esa tarea llegaron a Roque Pérez dos camiones volcadores y dos retroexcavadoras, además de rollos de plástico, que fueron enviados por Hidráulica. Los partes de prensa del municipio destacaron entonces la titánica tarea de los empleados municipales, que con viento, frío y lluvia, se encuentran trabajando al borde de la crecida del Río Salado, para rellenar el plástico con tierra para que haga de contención del agua, ayudados por dos retroexcavadoras.

También se ideó con la colaboración de la empresa metalúrgica local “Mecing” una especie de bypas para el agua, una plancha de acero que deja pasar el caudal de agua deseado y que se encuentra en el predio de las 33 hectáreas, sacando agua de la laguna de Castillo hacia el Salado, de modo que no ingrese al casco urbano. También se bombeó agua del canal que recorre la calle San Martín hacia el curso del Salado.

Una de las primeras consecuencias de las lluvias y la crecida del río fue el corte del acceso Pedro Gutiérrez. Después, el día más cruento de la crecida el agua superó el puente ferroviario que se encuentra junto a la pasarela.

El 13 de agosto la Municipalidad de Roque Pérez, informaba que ante la emergencia se estaba trabajando en red, entre las áreas municipales con eje en la oficina de Desarrollo Social, y con las organizaciones sociales y civiles de Roque Pérez, con eje en el Cuartel de Bomberos, con el fin de identificar las necesidades de la población. Se trabajaba sectorizando la planta urbana y rural, con las familias evacuadas, auto evacuadas y aisladas identificadas para proveerlos de lo necesario. Se necesitaba en ese momento botas de goma, agua, pañales, velas, frazadas, ropa de cama, colchones, pilas, toallas, leche, medias y ropa Interior.

En tanto, el gobierno bonaerense declaraba la Emergencia Hídrica en los distritos afectados por las inundaciones y amplió el plazo de vigencia  de esta disposición hasta fin de febrero para otros partidos que  no habían sido amparados por la medida.

La norma señaló que las abundantes lluvias de las primeras  semanas de agosto, con registros que oscilan entre los 200 a 350  milímetros, causaron desbordes de sus cursos troncales y afluentes en  las cuencas del río Luján, del arroyo de la Cruz, del río  Arrecifes, el Areco y parcialmente la del río Salado.

El Estado nacional anunció subsidios para los afectados (ver nota aparte) y el municipio de Roque Pérez anunció que el Ministerio de Educación de la Nación enviará ayuda para las escuelas afectadas por las inundaciones.

Se trata de una línea especial por la cual los establecimientos recibirán $ 40.000 que podrán aplicarse en zapatillas, guardapolvos, alimentos, agua, artículos de limpieza, elementos de comedor escolar, transporte escolar, equipamiento, pintura y materiales de todo tipo, y todos aquellos gastos que permitan brindar el apoyo y asistencia necesario a la comunidad educativa, para normalizar la concurrencia y el desarrollo de las tareas escolares.

Al cierre de esta nota la mitad de la zona rural del partido bonaerense de Roque Pérez permanecía bajo agua por el desborde del Río Salado y sus arroyos afluentes, y la más complicada es la localidad de Carlos Beguerie que lleva más de 10 días aislada. Todos los caminos que conducen a Begueríe están inundados. “Ahí estamos trabajando con camiones Unimog del Ejército, para llevarles alimentos y trasladar a la gente que tiene que ir al médico a la ciudad de Roque Pérez”, explicó a Télam Iván Racero, el coordinador de Defensa Civil. La inundación no afectó a las viviendas del pueblo aunque sí a algunas calles internas, no obstante lo cual hay clases y no se ha interrumpido ninguno de los servicios urbanos.

Hidráulica

Tras su paso por Roque Pérez, el ingeniero Urdániz de la Dirección de Hidráulica de la provincia informó que el nivel del Río Salado superó la marca histórica en por lo menos 40 cm.

”…si caen 300 mm en cinco días –dijo Urdaniz-, tal como sucedió ahora, no dará abasto. El diseño de todas las obras, se hace con una recurrencia limitada. Cuando estamos ante estos eventos extraordinarios, no hay drenaje que responda de manera rápida. No nos pasa solamente en la Argentina y en la Cuenca del Salado. Sucede en todo el mundo. Hasta Nueva York se inunda”, comparó.

Urdániz reconoció que “lamentablemente las obras hidráulicas no se ejecutan en los tiempos que se ameritan. Es imperioso que se haga la próxima etapa del Plan Maestro de la Cuenca del Salado, para beneficiar a los municipios de Roque Pérez, Lobos, 25 de Mayo y Navarro”, señaló.

“Que yo recuerde, en la Cuenca del Salado nunca cayeron 300 mm en cinco días, siendo que hace 31 años que trabajo en la Dirección de Hidráulica”, manifestó Urdaniz. En este sentido, señaló que para que los desagües pluviales urbanos y rurales funcionen hay que esperar una determinada cantidad de días para lograr que la zona se estabilice.

Aguas arriba

El diario La Mañana publicó Información recibida desde Alberti que indicaba que el by pass que hicieron en la laguna de Bragado que conecta el Canal República de Italia con el Arroyo Saladillo le dio una dimensión al caudal de ese efluente que desemboca en el Río Salado, que aumenta el caudal que luego atraviesa toda la región, pasando por Roque Pérez.

El canal, también conocido como Jauretche - Mercante, une el Complejo Lagunar Hinojo - Las Tunas con la Laguna Municipal de Bragado, se continúa a través del Canal del Este al Río Salado. Toda la masa hídrica que va por este canal es el único medio por el cual los excedentes que ingresan por el noroeste a la Provincia pueden encausarse hacia una salida al mar, a través del Río Salado.

Esto manifiesta la complejidad del manejo del agua, sobre todo de cantidad de agua record, con lluvias inéditas debido probablemente al cambio climático. Los especialistas mencionan que el ciclo de mayores precipitaciones comenzó en 1970.

¿De dónde vienes?

El río Salado nace en la laguna El Chañar, en la localidad santafesina de Teodelina, a 40 msnm y recorre 640 km, con típico fluir de río de llanura, para desembocar en el Río de la Plata en la bahía de Samborombón.

La cuenca cubre 170.000 km² (sin incluir la cuenca del río Quinto); más de la mitad del área provincial, con promedios entre 800 y 1.300 mm de precipitación anual y frecuentes inundaciones y sequías en su área de influencia.

El río pasa por las ciudades de Junín, Roque Pérez, Alberti y General Belgrano. Su principal afluente es el río Quinto el cual durante los períodos húmedos le alcanza superficialmente aportándole grandes caudales en las proximidades de la ciudad de Bragado, durante los períodos secos el mismo río Quinto lo alimenta subterráneamente desde un sector que se llama “Brazo Norte”. La construcción del Canal Arturo Jauretche  ha reactivado en gran medida el nexo superficial entre los ríos Quinto y Salado principalmente desde la Laguna del Hinojo Grande. Además del río Quinto, los otros principales afluentes provienen del sur, son estos el río Saladillo que es continuación del extenso arroyo Vallimanca y el arroyo Las Flores.

Plan Maestro

El ex presidente de la Sociedad Rural de Roque Pérez, Aníbal Silveyra, tuvo expresiones interesantes, en una entrevista en el canal local de tv. manifestó que la situación obliga a que se termine la 3ra etapa del Plan Maestro de la Cuenca del Salado y se inicie y termine pronto la 4ta etapa que es la que comprende el partido de Roque Pérez hasta la ruta 5 en Chivilcoy, ya que son 120 km cada etapa.

Pero además dio otros detalles para entender la coyuntura, por ejemplo, el ancho disponible para que pase el agua en el puente carretero de la ruta 205 tiene 145 metros de ancho pero el ancho en el viejo puente (solo quedan los terraplenes del ferrocarril provincial) en Carlos Beguerie es de solo 50 metros. Entonces el agua entra al partido y le cuesta mucho salir, sobre todo siendo un río de llanura, que en Roque Pérez tiene una pendiente de 27 metros hasta el nivel del mar.

Silveyra contó que hace 30 años que está detrás de este problema. Esto es responsabilidad de los funcionarios nacionales y provinciales, de los productores que no reclaman y de algunos personajes de las entidades rurales que están enquistados  y duermen la siesta.

Silveyra también expresó la necesidad de realizar los reservorios de agua, cuenca arriba, pero tambien alertó que el gran estudio realizado por los ingenieros de la consultora inglesa Halcrow  sobre el cual se ideó el Plan maestro es muy bueno pero ha quedado desactualizado porque entonces el Salado no soportaba la afluencia de agua que hoy en día viene de la zona de la laguna La Picasa.

La cuenca de la laguna La Picasa es compartida por las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Tiene unos 5.300 Km², y presenta numerosos bañados y lagunas, de las cuales La Picasa es la más grande.

Hacia fines del verano de 1998, factores climaticos y otros obrados por el hombre se conjugaron y se revelaron de manera dramática. La superficie cubierta por la laguna La Picasa creció sensiblemente, pasando de 8.000 hectáreas, originalmente, a aproximadamente 35.000 hectáreas, inundando entonces, una extensión de 27.000 hectáreas.

Juan J. H. Sequeira explica en una interesante nota como baja el agua de Córdoba y Santa Fe por el Rio Salado: “El agua que escurre desde el sudeste de Córdoba y sur de Santa Fe deriva hacia el este en dirección a la laguna La Picasa, ubicada entre las ciudades santafecinas de Rufino y San Gregorio. Cuando las aguas rebasan su capacidad penetran en Bs. As. afectando Alberdi, Germania, Vedia, Gral.Pinto y Lincoln. Pero también siguen hacia el este inundando campos hasta alcanzar las lagunas Las Encadenadas, ubicadas al sudoeste de Villa Cañás. Continúan hacia la laguna El Chañar en Teodelina que es considerada como iniciación de la cuenca del río Salado, conjuntamente con las lagunas de Mar Chiquita y de Gómez en zona de Junín.

El río Salado pasa a la vera de varias ciudades, Alberti, Roque Pérez, Gral. Belgrano. Recibe las aguas de otros afluentes que provienen del sudoeste, arroyos Saladillo, Vallimanca y Las Flores, que tienen menor acción directa sobre las inundaciones de la pampa deprimida, pero que, al ingresar al Salado significan un freno para la velocidad de evacuación de las aguas procedentes del norte”.

Ayuda a inundados

La ANSES implementa la ayuda para inundados, cuales son los beneficios y que requisitos se deberán cumplir.

De acuerdo a lo que informó la oficina de ANSES quienes van a cobrar este subsidio son solamente los afectados por las inundaciones, es decir que la Oficina de ANSES va a cargar únicamente los tramites de personas que surjan del relevamiento del Municipio y de Bomberos de las zonas afectadas y de toda la zona rural, ya que dichos organismos son los que llegaron a todos los hogares y cubrieron las necesidades.

El organismo otorgará un suplemento excepcional en dos cuotas para los jubilados y pensionados del SIPA y duplicará los montos de la Asignación Universal por Hijo, por Embarazo, Asignaciones Familiares y PROGRESAR.

El Director Ejecutivo de la ANSES, Diego Bossio, junto al ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, informaron la ayuda para los damnificados por las inundaciones en la provincia de Buenos Aires, destinada a jubilaciones, pensiones, Asignación Universal por Hijo y por Embarazo, Asignaciones Familiares y PROGRESAR.

 

Para obtener la ayuda, los afectados deberán cumplir las siguientes condiciones:

a) Solicitar el suplemento extraordinario.

b) Posteriormente, la ANSES efectuará una comprobación fehaciente de la condición de afectado a través de la verificación.

c) Para los jubilados y pensionados se verificará que el monto del haber mensual no supere el haber mínimo.

Detalle de las medidas

Suplemento excepcional: los jubilados y pensionados del SIPA, los titulares de las Pensiones Honoríficas de Veteranos y de las Pensiones No Contributivas recibirán dos haberes mínimos adicionales ($8598,12) en dos cuotas consecutivas.

Asignación Universal por Hijo (AUH) y por Embarazo (AUE): se duplicará el monto por el término de tres meses. El valor mensual actual es de $837 por hijo y las familias afectadas recibirán $1674 por mes.

Asignaciones Familiares (AAFF): se duplicará el monto por tres meses de la Asignación Familiar por Hijo, por Hijo con Discapacidad y Prenatal de aquellos trabajadores en relación de dependencia, titulares de la Ley de Riesgos del Trabajo, del SIPA y de la Prestación por Desempleo.

El importe varía según el nivel de ingresos del trabajador de la siguiente manera:

•Pasa de $837 a $1674 para ingresos famil. hasta $7500

•Pasa de $562 a $1124 para ingresos famil. hasta $9800

•Pasa de $338 a $676 para ingresos famil. hasta $12.700

•Pasa de $172 a $344 para ingresos famil. hasta $30.000

 

Prestación por Desempleo: se duplicará el monto de la prestación por 3 meses.

 

PROGRESAR: se duplicará el monto de la prestación por estudiante por 3 meses. De esta forma, pasará de $900 a $1800 por mes.

 

Prevención

La Dirección de Salud informó que ante el advenimiento de las inundaciones y la aparición de víboras y otros animales, se recomienda:

 

• No introducir las manos en cuevas, troncos, debajo de piedras. En caso de hacerlo, utilizar  guantes protectores.

• No saltar sobre troncos

• No intentar atrapar ningún ofidio, no tocar los mismos aunque estén muertos.

 

Primeros auxilios:

• Afloje la ropa y todo elemento que dificulte la circulación ( cinturón, zapatos,reloj.anillos,etc)

• No lave la herida

• No hacer ligadura o torniquetes en el miembro afectado

• No aplicar medicamento alguno

• No efectuar cortes

• No cauterizar

• No intentar cazar al animal agresor

En cualquier caso, trasladar al paciente lo antes posible al hospital.