GRP 72 | Marzo de 2011

Matrimonio igualitario

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En Roque Pérez, Julieta y Carina en diciembre y Ana y Graciela en enero dijeron Sí quiero! y echaron a andar la nueva Ley de matrimonio igualitario que amplía el derecho de unión civil a las parejas del mismo sexo.

El 15 de julio de 2010 fue día histórico porque el Congreso Nacional, a pesar de un sector conservador y negador, votó afirmativamente la Ley de matrimonio igualitario que amplía el derecho de unión civil a las parejas del mismo sexo. Argentina se convirtió en el 10º país del mundo en conseguir el matrimonio igualitario y el primero en América latina y el Caribe. Un gran paso, que el Código Civil respete el derecho fundamental de todas las personas, sea cual fuese su elección sexual, a la igualdad, derecho consagrado en nuestra Constitución.
Pero luego de las jornadas históricas de una sociedad, jornadas que inauguran etapas, llegan los días de ejercer el derecho, de ser cada uno en la diversidad, de construir cada uno su propia historia. Historias de elecciones, historias de amores, como siempre ha sido. Pero desde un lugar de libertad y desde el lugar cotidiano de la felicidad.

Y esas historias de libertad, de derecho de igualdad  ya se empiezan a escribir, a “vivir” en Roque Pérez.

Julieta y Carina
Julieta Gos tiene 28 años y todos la conocen por sus trabajos de fotografía y su local en calle Yrigoyen. Carina Macedo tiene 39 años y aunque estudió docencia y también cheff su trayectoria laboral la pudo desarrollar más en Buenos Aires que en su Roque Pérez natal. Julieta y Carina unieron sus caminos hace cuatro años y el 18 de octubre gracias a la Ley de matrimonio igualitario se convirtieron en la primera pareja en ejercer su derecho civil en Roque Pérez. Aquí nos cuentan su experiencia.

Carina y Julieta con su libreta de matrimonio. “Ojalá – dice Carina- que esto sirva para abrir la cabeza de la gente”.

¿Aspiraban a casarse?
“Sí, vos querés formar una pareja y querés formar una familia –cuenta Carina-. Y está muy bueno tener los “papeles”. Antes yo no tenía esperanza porque no veía posible que nos dieran el derecho. Además, antes hablar de la homosexualidad era tabú. Directamente no se hablaba”.
“Yo desde los 18 años – explica Carina-  no oculto quien soy a nadie y vivo la vida como yo siento. Respetando a los demás, pero viviendo mi vida porque es la única que tengo. No puedo ser necia y vivir por el “que dirán”.”
“Es una lástima que eso le pase a mucha gente –se suma Julieta-. “Ojo de loca no se equivoca”. Yo me doy cuenta quien es y quien no es. Da pena ver chicas con novios que parecen otra nena y que no puedan asumir su verdadera historia. Tampoco soy quien para decirles nada. A nosotras también nos pasó”.
“Ojalá que esto sirva para abrir la cabeza de la gente – dice Carina- y para que las personas homosexuales puedan plantearlo de otro modo a su familia. A mí me pasó que mi papá me dijo “si no cambiás yo me mato”. ¿Y por qué? Si yo no le hago mal a nadie. Y eso duele muchísimo. El, con el tiempo, lo terminó aceptando pero en su momento fue muy duro”.
“Para mí fue muy diferente -explica Julieta- porque viví siempre con mi mamá y mi abuela y mi abuela siempre lo supo y mi mamá siempre me apoyó. Hoy a Carina la adoran. Mi abuela tiene 88 años, estuvo en el casamiento y pidió la palabra y dijo que ella tenía una nieta más. Yo viví en una época menos brava y al estar en Buenos Aires era distinto. Y en Roque Pérez nunca sentí discriminación. Eso sí cuando te conocen te preguntan todo. Yo vine a Roque Pérez porque ya había conocido a Carina en Buenos Aires en un boliche gay. En Buenos Aires es muy común porque si no es difícil encontrarte porque somos poquitos. Y por ahí en un boliche común no te sentís cómodo. Aunque hemos ido a Mora y la pasamos bien y nos respetan”.

Uds eligieron un perfil más bajo
“Sí, nuestra decisión de casarnos –cuenta Julieta- fue algo para vivirlo nosotras y nuestro entorno más íntimo. Carina le dijo a su hijo Marquitos (tiene 15 años) que el decidía si quería participar y el decidió venir y fue relindo. Pero no me gusta que entren en nuestra intimidad. No queríamos ser un espectáculo de circo, queríamos que nuestro casamiento fuera como el de cualquier pareja”.
“No queremos ser los “monitos” –aclara Carina-, quisimos casarnos con discreción. Con perfil bajo, como yo vivo a diario. Yo entiendo a los medios que es su trabajo, incluso hablaron de nuestro casamiento en una radio de Olavarría porque el nuestro fue el primer casamiento en toda la región. Podemos charlar con vos porque nos abordaste bien, pero no daba salir en vivo por radio o TV en ese momento, que era para nosotras y la familia”.
“Nosotras necesitamos que nos respeten -dice Julieta- como nosotras respetamos a todos los demás. Por suerte la mentalidad de la gente está cambiando, la gente nos felicita y se emociona y se pone feliz por nosotras”.

¿Siguieron el debate?
“Si lo seguimos –cuenta Julieta- y también había cosas que dolían mucho”.

¿Qué legisladores las defraudaron más?
“A mí el de campera amarilla!” exclama Julieta refiriéndose al salteño Olmedo.  “Y la Hotton –agrega Carina-. También se desubicó Mirta Legrand y eso que ella tuvo un hijo homosexual. Y la Iglesia me defrauda. Ya me pasó en una procesión a Luján que al confesarme un cura me tuvo dos horas, casi en penitencia, diciéndome que al igual que María me tenía que casar con un hombre. Ahora un obispo decía que teníamos que ir todos a una isla, como si fuéramos leprosos”.

¿Con quién se sintieron más identificadas?
“La militancia vino por el CHA –dice Carina-. Ellos lucharon mucho, muchísimos años. Y tuvimos un apoyo de la Presidenta Cristina que siempre apoyó y trabajó por los derechos humanos. Yo le estoy muy agradecida porque planteó el debate y lo mandó. Ella tuvo la fuerza y demuestra que está muy abierta. También nos impactó un diputado que estaba a favor y habló de su hijo homosexual. También nos gustó la intervención de Pepito Cibrián”. “Había mucho ocultamiento –dice Julieta- pero la gente tiene que entender que no somos enfermos y que tampoco es una elección de vida. Yo nací así. A mí me gustaba la señorita de jardín. Lo asumís o no, pero nacés así. Esto a veces la gente no lo entiende”.

¿Roque Pérez es abierto o cerrado?
“Es cerrado aunque cambió mucho –opina Carina-. Pero además es muy distinto si tenés apellido o no, y de que clase social sos. Porque los medios económicos influyen mucho porque si tenés medios te abrís paso sola, tenés tu propia actividad, pero si no los tenés necesitás de la gente, que alguien te de un empleo. A mí me pasó y me pasa que estudié docencia y estudié cheff pero antes nadie me daba trabajo en Roque Pérez y ahora, aunque en menor medida, también me cuesta conseguir empleo. Yo en realidad quería estudiar veterinaria pero fue cuando me pelee con mi Papá y tenía 18 años y ni un solo peso. Y lo intenté en La Plata pero no pude porque dos días con hambre los pasás pero dos meses no. Y entonces me fui a trabajar a Buenos Aires. Y luego en Roque Pérez solo podía trabajar con mi viejo o con familiares porque otra gente no me daba la oportunidad”.
“Nosotros somos muy humildes –cuenta Julieta-, pero nos acompañamos y peleamos. Además de la fotografía yo enseño computación y también fuimos a lavar los platos a Niceto y no se nos cayeron los anillos”.
“A mi me gustó Buenos Aires -cuenta Carina- porque trabajé mucho y nadie me preguntaba que era yo. Y estuve en un gran supermercado, y entré de cajera, fui encargada de tienda y luego ascendí a la administración. Puede demostrar capacidad pero acá nadie me permitió demostrar mi capacidad. Yo me frustré pero sigo buscando trabajo. La dignidad del trabajo te eleva y por el contrario si no tenés lo básico te frustrás. Pero contra viento y marea sigo siendo lo que soy”.
“Y falta mucho camino andar –continua Julieta-, la inserción de los chicos discapacitados, de las diferentes clases sociales, por qué los chicos de la Escuela 2 van a la Técnica y no van a la Media?, falta integrar a las personas que son o tienen cara de bolivianos y paraguayos, a la gente de las provincias de Chaco, de Corrientes que por suerte a mi negocio vienen mucho pero que muchas veces la gente no les da su lugar. Falta mucho todavía. Y lo conozco porque yo trabajo con la gente humilde, a mí la clase alta no me da trabajo. Quiero pensar que no es porque soy gay. Empecé este negocio sin nada y crecí con la gente humilde”.

¿Les gustó la ceremonia?
“La ceremonia estuvo divertida –dice Carina- y la pasamos muy bien. Nos sentimos acompañadas por nuestra gente más cercana”. “Ana y Graciela en cambio lo hicieron más grande –dice Julieta-. Y además nos llamaron para hacer las fotos y eso estuvo bueno también”.

¿Cómo se llevan?
“Con Carina nos complementamos –cuenta Julieta-, somos muy compañeras, tenemos mucho diálogo, nos respetamos y siento que Carina es el amor de mi vida”.
“Yo sé que soy muy cerrada –confiesa Carina- pero la sociedad me fue haciendo así también. Los golpes te van haciendo esconder la cabeza. Ahora la sociedad está mejor pero yo ya me formé en la sociedad anterior”.

Ana y Graciela
Graciela Perugini es docente de nivel medio, profesora de Historia. Trabaja en la Escuela Nº 5 del paraje el Arbolito y en la Escuela Técnica. Ana Alonso es médica y trabaja en los hospitales de Roque Pérez y Saladillo y en la Clínica Foffani y en Cedes. Se casaron en el Registro Civil de Roque Pérez el 26 de enero y aquí nos cuentan sus vivencias y por qué se decidieron a dar el sí.

“Había expectativa -cuentan Graciela y Ana- y la gente nos preguntaba cuando se casan? Gladis Paisio hizo una ceremonia muy linda y emotiva. Y si hubiésemos podido invitábamos a muchísima gente más!”

¿Cómo empezó su historia de pareja?
Todo no te vamos a contar! – dicen y se ríen Ana y Graciela-.

No, lo que ustedes quieran contar…
“Yo vine a vivir a Roque Pérez -cuenta Graciela- hace 3 años para estar cerca de Ana. Primero no vivíamos juntas, pero en algún momento había que tomar la decisión. Parece que todo anduvo bien! (porque al principio era una prueba). Pero llega un momento de la vida en que uno sabe lo que quiere. Era complicado porque vinieron mis chiquitos, tuvieron que cambiar de escuela. Ellos ahora cumplen 13 y 11 años y están muy bien adaptados a Roque Pérez. Y yo también, estoy fanatizada con Roque Pérez. A mí me gustan los lugares tranquilos porque yo vengo de Monte Casero Corrientes. Y la gente me parece muy piola. Yo nunca percibí ninguna situación de discriminación y creo que eso habla muy bien de la comunidad”.
“A mí me pasa –cuenta Ana Alonso- con mucha gente que se emociona y me abraza y se alegran mucho con nuestro casamiento. Muchos lo vieron y lo compartieron con nosotros por la tele. Cuando Roberto Barral nos propuso filmar nos pareció bien porque era la manera de compartirlo más y de integrar a mucha gente. Porque hace tiempo había expectativa y la gente nos preguntaba cuando se casan? Gladis Paisio hizo una ceremonia muy linda y emotiva. Y si hubiésemos podido invitábamos a muchísima gente más! Y además de la emoción del casamiento fue una fecha muy especial para mí porque justo un año antes estuve muy grave a punto de morir por una operación que se complicó (vi la luz blanca y todo!). Entonces fue muy especial”.
“¿Y para que se casan? nos preguntan - dice Graciela -. Les respondemos a todos que a nosotras nos tocó un momento sencillo para tomar la decisión. Porque antes había muchísima discriminación para la gente de nuestra condición, éramos perseguidos. Teníamos que escondernos para no perder el trabajo y ocultarnos para no ser discriminados en su familia. En cambio el día que se aprobó la ley yo entré al aula y los alumnos me aplaudieron! Hay un cambio en la sociedad muy grande. Desde los años 80 empezó este proceso. No se dio por generación espontánea. Mucha gente luchó por esto y le puso el cuerpo. Todo cambió. Hoy se tienen que esconder para criticarnos”.

También hubo posturas duras en el debate
“Yo me senté a escuchar los fundamentos del debate –cuenta Graciela- y no escuché ningún fundamento serio en contra del matrimonio igualitario. Y en mi caso yo les di a mis hijos el matrimonio que quiere la iglesia. Pero mis hijos no fueron felices. Y ahora sí veo que son felices”. “Yo tengo mi mentalidad abierta –continua Graciela-  aunque también tengo mis prejuicios. Pero el camino tiende a ensancharse y hay más lugar para todos. Esto está bueno. Hay un 10% de personas homosexuales que si se animan van a ser más felices. La gente que está feliz genera a su vez cosas lindas”.

¿Graciela tus hijos participaron en tu decisión?
“Yo y mis chicos vivíamos en La Plata. Primero nos vinimos a Roque Pérez con la excusa de la tranquilidad de pueblo. Y cuando salió la ley –cuenta Graciela- nos sentamos en familia con ellos y les dijimos que queríamos aprovechar que existe la ley para casarnos y ellos enseguida se pusieron a organizar la fiesta. Entonces todo se dio muy bien! Los chicos son muchos más abiertos que los adultos. Y vivieron el casamiento con mucha naturalidad. Y esto es muy bueno. Primero está la realidad y luego viene la ley. Existíamos!, Existimos! La diputada Hotton quiere que no existamos! Hicieron una marcha en contra nuestra pero nunca se manifestaron en contra del padre Grassi por ejemplo”.

¿Les gustó el debate en el Congreso?
“Creo que sirvió – dice Ana-, se conocieron muchas historias de pareja, ayudó para abrir la cabeza”. “La ley nos da derechos -afirma Graciela- y no obliga a nadie. Vi todos los debates. Me encantó Pepito Cibrian! La mentalidad cambió también por el debate. Además hablaron gente conocida, exitosa y eso es importante. Antes la gente discutía la redondez de la tierra! Hace poco las mujeres no podían votar. Y hace menos años no existía el divorcio! La gente ya no puede escandalizarse. Antes una mujer madre soltera era un horror. Pero estamos evolucionando. Como dijo Harvey Milk “hay que salir del placard”. El era un luchador. Y se mostraba como era”.

¿Quién los defraudó más?
“A mí Hotton! -afirma Graciela-. La conocí en el debate. Es muy extremista!”. “Ni siquiera -agrega Ana- tuvo conciencia y solidaridad de género”.

¿Y con cuál se sintieron más identificadas?
“Con la gente de la CHA, la comunidad homosexual porque se bancó toda la lucha -cuenta Graciela-. Cuando nos querían dar una libreta a cuadritos dijeron no! Que sea la misma libreta! Aunque los políticos recogieron el guante estoy muy agradecida también con ellos. Si el gobierno no hubiese generado el debate no tendríamos Ley. Pero la comunidad homosexual se bancó los peores momentos. También me gustó el discurso de Pichetto”. “Creo que el gobierno hace cosas mal pero hace otras muy bien -dice Ana-y es más abierto a muchas cosas. Yo también rescato la Asignación universal por hijo”.

¿Su elección les costó mucho?
“Sí para mí fue muy dura, -confiesa Ana-. Cuando era adolescente me daba cuenta que era diferente y no sabía como decirlo. Era duro. Yo estaba en el grupo de chicas y me podía gustar un pibe, pero era diferente. No sabes como manejarlo. Y en un contexto social de rechazo, te vas haciendo una coraza. Luego en mi vida política, el temor de que lo usaran en mi contra. Pero jamás eso ocurrió. He sido muy respetada”.

¿Nunca sufrieron discriminación?
“Nosotros nunca nos sentimos discriminadas. Pero mucha gente sí. Y pasa en muchos aspectos. Cuando mataron al hijo de Blumberg se llenó la plaza. Pero si es un chico de la villa no le importa a nadie. Todavía hay que avanzar como sociedad. Fijate que Roberto Piazza es gay. Pero si el homosexual es un chico del barrio es un p... de mierda! Vamos bien pero nos falta mejorar todavía”.

El camino difícil permite comprender la ventaja de tener una ley
“Totalmente –afirma Ana-, antes una persona sentía un sentimiento lindo en su interior y no podía compartirlo”. “Hay que animarse, hay que abrir más el camino, hay que poner en funcionamiento la ley y la sociedad va a ser mejor” –se suma Graciela-.

¿Hay más matrimonios entre mujeres?
“Quizá somos más valientes...pero al principio vi muchos varones –cuenta Graciela-. No estoy segura... “Sí pasa que se tolera mas a la mujer homosexual –cuenta Ana- Será por el machismo de la sociedad”.

¿Deseaban casarse antes del debate de la ley?
“Nosotros tenemos emprendimientos en común –explica Graciela-. Por ejemplo criamos chinchillas. Implica mucho trabajo e inversión. Y antes la ley no nos comprendía. “En mi caso yo aporto a dos cajas de jubilación -explica Ana- y preguntaba a abogadas amigas si eso podía quedar para Graciela si me pasaba algo a mí. Y no era posible. Pero ahora la Ley resuelve todas estas cosas”.

¿Cuándo decidieron casarse?
“Al otro día que salió la Ley! La estábamos esperando!” -dice Graciela-

Se las ve muy felices!
“Yo estoy muy contenta y feliz –dice Graciela-. La fiesta la empezaron los chicos y terminó siendo tan linda, tan integrada y la pasamos tan bien! Muchos dijeron “si me faltaba entender algo hoy lo terminé de entender”. Mucha gente se emocionó...
“Yo quise compartirlo -cuenta Ana-  y día tras día me encuentro con gente que se alegra realmente. Hoy una paciente, una señora mayor, me saludó entre lágrimas. Todo es muy fuerte”.
“Y la gente nos apoyó mucho –dice Graciela-. Yo estoy muy agradecida con el pueblo donde me toca vivir. Hasta me hicieron dos despedidas de soltera. Y no fueron a escondidas!”  “La gente de la comunidad ha sido muy afectuosa –cuenta Ana- y eso habla muy bien de Roque Pérez.

Cumpleaños festivalero

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Gustavo Lara Director de Cultura creó hace 15 años el Festival de Folclore de la Zona de Crecimiento Común
El Festival de Folclore de la ZCC cumplió 15 años. Entrevistamos a Gustavo Lara, Director de Cultura de Roque Pérez y hablamos sobre el festival, sobre teatro, sobre la integración y la gestión cultural.


“Vení a mi cueva” me dice Gustavo Lara y pasamos a una oficina con un escritorio lleno de papeles y cajas y al costado y en el piso una bolsa de huesos prehistóricos hallados en el Salado. “El objetivo era rescatar nuestro folclore y nuestras raíces -cuenta el Director de Cultura acerca de su idea de hacer el primer festival de folclore en 1997-.

Los inicios del festival
“Queríamos tener un festival que perdurara en el tiempo –continua Lara-. Y empezamos con miedo porque antes hubo muchos festivales pero nunca se llegaba a una segunda edición. Pero creí que desde el Estado se podía tener continuidad. Entonces convoqué a las peñas para que participaran y tuvieran sus cantinas que es una manera de devolver a las peñas todo lo que ellas colaboran con la comunidad. Primero no les convenció el proyecto a las peñas. Por eso empezamos solo con la peña Cardo Azul. En la primera edición de 1997 (que se realizó en abril y nos morimos de frio!) actuaron el Ballet Brandsen y el duo chamamecero Rosendo y Ofelia. En la segunda edición se sumó la Azotea y las dos peñas explotan las cantinas desde entonces y no han dejado de apoyar.
Y el festival cumplió 15 años, perduró en el tiempo, colabora con las peñas, mantiene las tradiciones y es un espacio para el folclore local y de la región. Yo no estoy satisfecho del todo porque el festival debiera ser más grande, debiera haber más artesanos y debiera durar más noches. Pero el problema siempre es el dinero.
La primera edición se hizo en Berro y Tarigo. Mi idea fue y es hacerlo al aire libre y gratuito y de cara a la gente”.

¿Cuál fue la mejor noche?
“Yo creo que todas. Pero por ejemplo la edición de 1999 tuvo un nivel artístico excelente y se realizó frente a la plazoleta San Martín con muchísima gente y la actuación del Chango Spaziuk. Y esta última edición me pareció muy buena porque tenemos más experiencia, todo fue muy prolijo, un número detrás del otro sin baches, los artistas la Clave Santiagueña, Bruno Arias y Los Carabajal fueron excelentes”.  

¿Qué es lo más difícil de organizar el festival?
“El parque del ferrocarril es un predio pelado y ahí hay que armar el escenario completo con dos telones a seis metros de altura. Esto involucra mucha gente y trabajo. Y antes conseguir que la Provincia y la Nación nos envíen números artísticos. A veces estamos a pocos días y no nos confirman y tenemos dificultades para promocionar el festival.
Pero existe mucha colaboración entre los directores de cultura de la región porque nos envían sus artistas y a su vez nosotros enviamos artistas locales a sus eventos. Yo soy también coordinador de la Región de las Lagunas y la idea es apoyar cada evento local. En Las Flores se realiza el Encuentro Regional de Coros, en Lobos el de Plástica, en Roque Pérez el de Folclore y se apuesta a que crezca en la región. Tenemos que trabajar en grupo y cada director y cada intendente apoya”.

¿Es diferente la gestión cultural hoy?
“Si muy diferente. El intendente Oreja apoyó entonces la creación del Festival de la ZCC, la posibilidad de tener un Centro Cultural en Roque Pérez, de recuperar el desfile del pueblo (que es la fiesta que concentra a todos), la recuperación de los talleres de cerámica, la creación del Coro Municipal Cantarte que fue un pedido expreso de Hugo Oreja cuando me convocó a trabajar. Ahora se agregaron los coros de Abuelos y el Coro de Jóvenes. No cualquier municipio tiene tres coros y Cantarte es excelente. Lo bueno es que lo que hicimos entre el 95 y el 99 se pudo continuar hasta hoy. Además nos apuntalamos mucho según los Torneos bonaerenses. Tratamos de hacer talleres que nos ayuden a participar luego en los torneos. Tenemos talleristas pagos y gente que nos da una mano siempre como el caso de Carlos Colman que jamás cobró un peso pero siempre colabora con los chicos de Roque Pérez”.
“Y entre los proyectos queremos realizar el mercado artesanal local para los artesanos puedan exponer y vender sus artesanías. Ya hicimos las separaciones de durlock en el galpón del ferrocarril con ese fin. También queremos crear allí el Museo paleontológico y el Museo Histórico”.

“La edición de 1999 tuvo un nivel artístico excelente -Recuerda Gustavo Lara- y se realizó frente a la plazoleta San Martín con muchísima gente y la actuación del Chango Spaziuk.”

¿Esto se hará pronto?
“Yo quisiera que se hiciera ya. Pero lleva tiempo y dinero”.

¿Y está en el presupuesto?
“Honestamente lo desconozco. Allí también funcionarán las oficinas de Cultura y un salón de exposiciones. Ojalá podamos hacerlo, además el lugar del galpón es muy lindo”.

Sorprenden las obras de teatro que pudieron traer
“Sí, tener primero la sala y haber encontrado un productor muy honesto que nos trae las obras ha sido muy satisfactorio. Y los mismos artistas nos dicen que la sala es muy linda y que hay muy pocas así en la provincia. Incluso en Buenos Aires hay teatros que dan lástima. Y el nuestro está muy lindo. Tenemos que acostumbrar a la gente a venir al teatro. Pero nos cuesta bastante. Pudimos llenar por ejemplo con una obra de Gianolla pero con “El fantasma” de Cibrian y Mahler había 150 personas y la obra fue increíble, la mejor que trajimos. Fue aplaudida de pie. Pero mucha gente se la perdió. Pero igual hay un público permanente que está esperando que lleguen las obras. En Abril por ejemplo viene nada menos que China Zorrilla con “Las D’Enfrente”. También estoy agradecido con la Subsecretaria de Cultura de Presidencia de la Nación que nos apoya y nos permitió traer al escritor Marcelo Birmajer. También a la orquesta Sinfónica Nacional de Ciegos que maravilló a la gente”.

La Cultura es un vehículo para integrar a la gente, sobre todo la más vulnerable
“Sí, esa es la política que sirve. Nosotros tuvimos el año pasado un taller de teatro donde participaban chicos de la escuela especial, del taller protegido y chicos y adultos en general. Todos integrados en una única clase. Además los talleres municipales están abiertos a todo público. Los talleres de cerámica y de cocina también integran chicos de la escuela especial. Hay un taller de soga donde asiste mucha gente de campo que antes no participaba. Y además los chicos más vulnerables trabajan en un programa llamado Envión a cargo de Lorena López que a su vez se articula con actividades de Cultura y de Deportes. También veo una muy buena integración en el coro donde todos cantan y todos son iguales”.



Bruno Arias viene imponiéndose desde el norte con calidez y simpatía. Estuvo con gran éxito en la última edición del Festival de la ZCC junto a la Clave Santiagueña y
Los Carabajal

¿Qué talleres existen?
“Los que mencioné de cerámica, cocina, soguería, y telar. Además queremos hacer este año tallado en madera y alguno más a confirmar”.

Escuche críticas de que hay poco espacio para el rock
“Hubo un año en que hice todos los meses un recital de rock. Nunca el público superaba las 70 personas. Igual nosotros invertimos e insistimos. Pero no me da el presupuesto para hacer algo así todos los meses. Ahora queríamos hacer algo pero la única banda que existe en Roque Pérez es 0 Negativo, el grupo medalla de oro. Con el cierre del día de la lectura pudimos darles el espacio para que toquen. Pero no podemos organizar más de dos fechas al año por una cuestión de presupuesto”.

¿Qué fue lo que más valió la pena?
“Todo, porque tengo muchos “hijitos”. El festival lo pude crear hace 15 años, el desfile lo pudimos recuperar. En general todo demanda mucho trabajo pero da mucha satisfacción hacerlo. Igual creo que hace falta más participación popular en la cultura. Lo hablo con otros directores. Es difícil, tenemos que despertar a la gente. Hice una exposición de Jaureche, y si no iban los chicos de la escuela no iba nadie. Traje las “Madres en lucha contra el paco”, fue muy buena la charla, participaron los chicos de las escuelas, era una realidad que los chicos conocían de oído y sirvió muchísimo. La sala estaba llena de estudiantes pero público en general no hubo. Pasa en todos los pueblos. Quizá es porque la cultura, los libros se nos negaron durante muchos años por culpa de los gobiernos militares. Ahora tenemos una libertad increíble y todavía nos falta asimilarla. Aunque los jóvenes les resulta más fácil y lo disfrutan más”.

Poner límites ¡qué difícil!

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Consejos útiles del Proyecto Familias y Nutrición del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y con la cooperación de Unicef Argentina.


Las respuestas del adulto son muy importantes para que el niño comprenda por qué decimos “no” a algo. Nunca demos un NO porque no, o un NO “porque me da lagana”.
Es fundamental una explicación clara y real: “No toques la pava porque está caliente y te podés quemar.”
Pero, a la vez que se dice esto, es necesario retirar la pava del alcance del niño, poniendo, de ese modo, un límite concreto que será más efectivo que la palabra. Es el adulto el encargado de crear un ambiente seguro: no dejar cosas peligrosas al alcance de los niños, sellar los enchufes...
Los adultos más cercanos al niño (familiares, vecinos, docentes) le ofrecen un modelo, un modo de ser y hacer en la vida. Son las personas que imitará como ejemplo.
Si un adulto cuida los árboles y las plantas, los chicos aprenderán acerca del cuidado de la naturaleza. Si un adulto se relaciona con respeto, el niño será respetuoso.
Las actitudes enseñan más que las palabras.

Límite y Violencia
Hay familias que sufren situaciones de violencia. El maltrato físico, es el más visible. Pero también hay violencias más silenciosas como la indiferencia, la humillación, el abandono y la exclusión. A veces se confunde el ejercicio de la violencia con la puesta de límites.
-“Sólo me hace caso cuando le pego...”
-“En mi época, me dejaban encerrada dos días sin comer para que aprenda.”
El abuso de poder, lejos de ser un método “eficiente” para educar, deja a los niños en un lugar de indefensión y desamparo. El miedo, la angustia y la impotencia que genera la violencia harán que algunas personas sean temerosas, desconfiadas, huidizas y otros, en cambio, respondan con la misma violencia con la que fueron tratados.
El ejercicio de la violencia atenta contra los derechos de cualquier ser humano: niños, mujeres, hombres.

Recordemos los Derechos del niño
Los niños y las niñas tienen derecho a hablar y ser escuchados. Expresar sus opiniones, decir lo que les gusta, lo que quieren, sin temor a ser castigados cuando piensen diferente a los adultos.
Los niños y las niñas tienen derecho a la libertad. Esto significa no ser explotados, ni abusados. Tener espacios para circular libremente. No vivir encerrados.
Los niños y las niñas tienen derecho a ser respetados. Y esto implica derecho a que si cometieron algún error, los adultos se lo expliquen con palabras y no a los golpes. Que les enseñen a reparar. Que les den la oportunidad de aprender. Que respeten sus elecciones.
Los niños y las niñas tienen derecho la igualdad. Cada miembro de la familia es igual al otro en sus derechos. Y los adultos deben respetarlos más allá de las diferencias.
Los niños y las niñas tienen derecho a ser queridos. A recibir palabras de afecto, de reconocimiento. A sentirse protegidos y mirados por los adultos que los crían. A saberse queridos.