GRP 68 | Junio de 2010

Del pago chico a River Plate

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Un muchacho de campo parte de su Roque Pérez natal hacia Buenos Aires. Lo esperaba una vida de restaurantes y el club River Plate como grato destino.

Cómo puede un muchachito del pago chico de Roque Pérez, criado en el campo entre ovejas y caballos, partir un día a Buenos Aires y alcanzar la vicepresidencia de uno de los clubes más importantes del mundo. Para responder esta pregunta, a la hora señalada Dardo Hoquy me pasó a buscar para ir al encuentro de su viejo amigo.
Se llama Domingo Augusto Díaz. Al igual que Dardo es del año 38. Pero podría decir que tiene 15 años menos. Nos sale al encuentro con su campera de cuero negra, un pañuelo fino al cuello y un enorme reloj en la muñeca izquierda.
Domingo es amable y enseguida me cuenta su amistad con Hoquy que nació cuando Dardo vino de Larre a continuar la Escuela en Roque Pérez. “Claro –dice Domingo- a los del campo nos cuesta más, pero yo ya estaba adaptado entonces el hizo amistad conmigo. Después jugábamos al futbol. Dardo para Larre y yo para el Cuartel VI. El único divertimento que teníamos entonces era el fútbol. También jugábamos los campeonatos Evita. En mi equipo jugaba el “Gaucho” Cammajó, “Peto” Tagliafico, “Conito” Mc Cormick, el “Bocha” Suárez y nuestro preparador físico era Higinio Lucaroni”.
“Yo nací y viví en El Velero, en el campo de Sagastizabal –cuenta Domingo Díaz-. (Algunos sostienen que allí vivió Juana Sosa, madre de Juan Domingo Perón) Me venía todos los días en sulky a la Escuela Nº1. Nosotros éramos cuatro hermanos de un matrimonio que vivía del campo. De una manera muy estrecha. Se vivía de los animales que se criaban y vendían. Mi papá se llamaba Domingo Luis. Mi Mamá se llamaba Manuela, era española de Lugo. Mi padre trabajaba para los Márquez. Era chofer de Meneco Márquez en su mejor época en Buenos Aires. Y mi mamá trabajaba también para Márquez. Así que se conocieron en Buenos Aires”.
Yo de pibe trabajaba en el campo. En casa había un tractor Triunfo con uñas de hierro. Arábamos, pasábamos el disco. Hacíamos de todo. También trabajábamos con las ovejas”.

¿Era hombre de a caballo?
“Sí, bien de a caballo era. Yo tenía mi petisa que llamaba “mimosa” con la que corría alguna cuadrera. No era una yeguita importante. Muchos entonces cuidaban caballos para correr como Irazusta, Mollo, Lacero, Severini. Ellos tenían caballos buenos. Se hacían carreras en El Gramillal. Yo a la mañana tempranito vareaba dos caballos. Y se hacían desafíos, un parejero contra otro o si era un desafío de varios caballos se le llamaba una “polla”.

¿Cuándo emigró a Buenos Aires?
“Me fui a Buenos Aires a los 16 años buscando nuevos horizontes. Eso fue en el año 55. Cuando cayó Perón yo ya estaba en Buenos Aires. Me había ido a trabajar con un familiar de mi mamá que tenía un negocio gastronómico en barrio Congreso. Se ganaba bien entonces. Yo ahorraba y le mandaba plata a mi mamá. Luego el negocio cerró y con tres amigos compramos una parrilla en Yrigoyen y Piedras. Por entonces me tocó la colimba en el Liceo de Guerra, en Parque Lezama. Hasta las 13 hs. estaba en la colimba y la tarde trabajaba en el negocio. Luego vendimos ese restaurante y compramos otro. Por entonces conocí a Rafael Aragón que era un empresario inmobiliario importante. Luego Aragón fue presidente de River muchos años (N de la R.: desde 1974 a 1983) Y siempre me quería llevar al club. Pero claro yo no quería porque estaba dedicado a mi negocio y a construir mi futuro. Luego, en los años 70 tuve restaurante en José M. Moreno y Rivadavia cuando empezaban a proliferar los lugares de comidas rápidas y los bares lácteos. Ya por entonces habíamos llevado a mis padres a vivir a Buenos Aires. Vivíamos todos juntos con mis hermanos en San Isidro”.
“Luego vendí el restaurante y me fui a trabajar de empleado al restaurante “Pepito”. Pero al poco tiempo un socio vendía su parte. Un amigo me la ofreció. ¿Te interesa? me dijo. Sí, pero cuánto vale? Le dije yo. Vos comprá que lo que te falta te lo da mi papá. Bueno, compro entonces! Y ahí me quedé hasta hoy. Van para 40 años que estoy en Pepito. Y seguimos siendo dueños las mismas tres familias de entonces”.

¿Cómo llegó a River?
“Siempre seguí estando en relación con Aragón Cabrera. En el 83´ él nos contactó y conseguimos la concesión de la parte gastronómica y del estacionamiento del aeropuerto de Ezeiza. Eso fue lo que me dio mayor empuje económico. Cuando ya tuve los hijos más grandes entonces sí, de la mano de Rafael Aragón, comencé a participar en la política de River. Era el año 76. Yo estaba afiliado en la agrupación Círculo Riverplatense en el que todavía sigo. Primero fui representante de socios, después fui vocal y muchos años después llegué a la vicepresidencia de River”.

En el 76 hacía poco se había terminado la sequía de títulos
“Claro, River había salido campeón en el 75 después de 18 años. El DT era Labruna. Estaba Fillol, J.J. Lopez, Merlo, Alonso. Eran juveniles que había promovido Didí y luego Labruna los mezcló con Pedro González, Perfumo, Perico Raimondi, el Mono Más. Y formó un equipo espectacular. El presidente era Aragón. Luego vendría la época de Santilli. Yo regresé a la dirigencia luego en los dos periodos de Davicce (1991-1997). Fui vocal titular y prosecretario”.
“Cuando llegó Davicce, River debía la luz y el agua. Justo se había retirado Pasarella y entonces fue elegido como DT. El promovió muchos jugadores y fue campeón. Luego se fue a la Selección Nacional y lo reemplazó Ramón Díaz que ganó todo”.

Luego fue vicepresidente en la gestión de Aguilar
“Sí, cuando terminaba la gestión de Davicce apoyé a Aguilar y ganamos la elección por 1500 votos. Entonces fui Vicepresidente Segundo durante 8 años. Como vicepresidente mi función fue dirigir los departamentos de Física (que reúne todos los deportes no federados) el de vigilancia, el de planeamiento y el Instituto de River) que cuenta con Escuela primaria, secundaria y terciaria.) En la primera gestión de Aguilar pudimos hacer el estacionamiento y en la segunda presidencia, el Museo. Hay que conocer el Museo de River porque probablemente es uno de los mejores del mundo! Está organizado como un túnel del tiempo, década tras década, con cada equipo y cada conquista”.

A veces usted anunciaba la compra de jugadores
“Lo que pasaba es que si Aguilar se iba al exterior quedaba yo. Por ejemplo me tocó comprar a Lucho González. Lo pagamos 750 mil dólares y luego lo vendimos en 7,5 millones! Pero me tocó la desgracia de la pelea de los quinchos. Aguilar estaba en Suiza. Entonces tuve que dar la cara yo y los medios me pegaron mucho. Hay un tema que es tabú: La barra brava. Existe, es un mal que está y te lo tenés que aguantar”.

¿No se puede resolver o no se quiere?
“Yo creo que no se puede. Porque cada líder de barra brava tiene su padrino político muy encumbrado. Incluso muchos barras son profesionales y proviene de familias muy adineradas”.

¿Cómo continuó la gestión de Aguilar?
“Con la 2da gestión de Aguilar vino la debacle. Todavía no comprendo lo que pasó. Se le atribuyen muchos negocios a Aguilar que yo no se si los hizo o no. Cómo yo gestionaba mucho me fui quedando con el poder político. Entonces cuando llegó el momento de decidir porque se acercaban las elecciones yo y mucha gente que me apoya elegimos seguir a Pasarella. Creímos que lo mejor era alguien que no viniera de la política de River. Me tocó ser el Presidente de la Junta Electoral en las elecciones de River y recién a las dos de la mañana pude anunciar que Pasarella había ganado por 6 votos. La campaña la hicimos puerta a puerta y gastamos 300 mil dólares. D´Onofrio gastó 3 millones! La victoria fue de Pasarella gracias a que logramos que algunas boletas observadas se pudieran contar como votos válidos”.

¿Hizo buenos amigos en el fútbol?
“El jugador es difícil. Podría destacar a Falcao como persona, al Bichi Fuertes, Astrada. Por ejemplo con Enzo Francescoli no hice amistad. No se dio. De los ídolos de antes soy amigo de Amadeo Carrizo. Un grande. Ariel Ortega es una persona muy especial, un tipo bárbaro. Almeyda ha sido muy importante ahora en el vestuario. Con Pasarella por ejemplo trabajamos mucho juntos. Cada vez que River iba al exterior Daniel quería que lo acompañara yo, porque como dirigente era muy ejecutivo. Pero hoy ya terminó mi ciclo y estoy alejado de la política de River”.

¿Cuál ha sido el momento más lindo como dirigente de River?
“La Copa Libertadores de 1996. Con Hernán Crespo y el “Matador” Salas (que jugador!) Ese título fue la mayor satisfacción. Y por otro lado las obras del Club. En el Museo de River hay una placa donde por siempre dirá cual gestión fue la que realizó esa obra. Y eso es un gran orgullo.”

¿De chico era de River?
“Sí, siempre de River! Mi hermana mayor, Aracelli también es de River. Mi hermana Nelly es de la contra! Y mi hermano Luis es cuervo. Yo me hice de River cuando de chico me llevaron al estadio. Todavía era una herradura porque el estadio fue cerrado con la venta de Sívori. Por entonces seguíamos los partidos escuchando a Fioravanti.
El equipo que yo recuerdo de River era Carrizo, Vaghi y Serra, Yácono, Rossi y Ramos, Vernaza, Walter Gómez, Labruna y Loustau”.

¿Qué le gusta de Roque Pérez?
“La tranquilidad, acá te desenchufás de todo. Y los amigos. La vez pasada nos reunimos con varios. Estaba Ricardo Villa, el Flaco Cousillas, el Gaucho y Dardo. Hablamos mucho de futbol, y de muchos recuerdos”.
“Yo siempre tenía la idea de volver a Roque Pérez. Y después de muchos años nos volvimos a encontrar con Dardo. Fijate lo que son las coincidencias de la vida: Una amiga de mi hija, en viaje de luna de miel se encontró con Alejandra, la hija de Dardo, y charlaron sobre Roque Pérez y se cruzaron los teléfonos. Así pude llamarlo un día y darle la sorpresa. Hacía como 30 años que no nos veíamos. Luego Dardo me invitó a la reunión que organizaba la gente de Larre. Y allí me reencontré con mucha gente, entre ellos con el Gaucho Cammajó. Después me decidí a comprar algo en Roque Pérez. Primero alquilé El Velero. Quise comprar y no pude. Hubiese sido muy lindo. Y finalmente compré aquí en el camino Aussedat”.

Domingo me muestra unas fotos. En unas está con trofeos importantes, en otras codeándose con las figuras del fútbol de River Plate. Se las devuelvo pronto -le digo-. Sí, pero vos tranquilo, tranquilo - me dice Domingo-. Y entonces me doy cuenta que el porteño por adopción, el empresario gastronómico, el hombre de Roque Pérez que llegó muy alto en la dirigencia del club de sus amores, sigue siendo paisano nuestro.

Puente de recuerdos

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Domingo “Chicho” Allegretti.

Domingo “Chicho” Allegreti tiene 79 años. Su abuelo italiano Andrea Allegretti era peluquero y su papá Juan Arnoldo también. Pero él no siguió la tradición familiar porque su padre lo mandó a aprender un oficio a la carpintería del polaco León Polvieski. Así, a los 8 años iba a quedar sellado su destino de madera y muebles.

Fui a la Mueblería Allegretti a charlar con Domingo. El me podía contar como fue construida la pasarela que une Roque Pérez y Lobos. Pero el puente de madera enseguida se convirtió en un puente a las viejas historias de nuestro pueblo.
“León Polvieski - recuerda Chicho - había venido para el tiempo en que también llegaron a Roque Pérez Topoulus y Onassis…”-me dice Allegretti y me soprende-.

¿Aristóteles Onassis el millonario griego?
“Claro, Onassis vivió un tiempito en Roque Pérez. Eso debe haber sido a fines de los años 20. (N de la R: Onassis vino a Argentina en el año 23, luego de volver a Grecia, regresó en el 27). Luego Onassis se fue a Buenos Aires y fabricaba cigarrillos. Después se dedicó a la industria naviera y se hizo millonario. Pero entonces en Europa pasaban hambre. El griego Topoulos se dedicó a la compra venta de hierro en la esquina de Cholo Testa, en calle Paulino Lanz. Topoulus era socialista, muy amigo de Julio Gutierrez. Odiaba a Perón!, pero era un buen hombre”.
“Entré a trabajar en la carpintería de León en el 39 –continua Chicho-. Yo tenía 8 o 9 años. Comenzaba la 2da. Guerra. Recuerdo que León se carteaba con su familia en Polonia pero después perdió contacto”.

¿Por qué comenzó a trabajar a esa edad?
“Eso le preguntaba yo a mi padre! Don Alfredo Espelosín y Nicanor Ciordia querían que fuera a trabajar al Almacén Espelosín. Pero mi padre quería que yo aprendiera un oficio. Encima el polaco no me pagaba, sólo me tenía de aprendiz. Aunque el decía: “Mira, mira que cuanto más mira, menos ve!”. Porque en realidad no me enseñaba, era mañero. Todavía me acuerdo y reniego de aquello 70 años después”.
“Yo iba a la Escuela Nº1 a la mañana y a la tarde a la carpintería que estaba junto a la herrería de Mancione en calle Rivadavia. León y Mancione compartían algunas máquinas. Me acuerdo que los bancos de cedro de la Iglesia, fueron cortados por Mancione y León. Luego León se mudó a calle Irigoyen. Por la ventana podía verse la cancha de Atlético. Yo miraba como jugaban al futbol Picha Caro y Rulo Arruti y el polaco me retaba: Que mira! Que mira! Mire su trabajo!”
“León Polvieski tocaba un violín hermoso –cuenta Domingo Allegretti- que había construido el mismo. Pero un día trabajando, la garlopa de muñeco cuadrado le llevó la mano. Yo vi que levantaba la mano ensangrentada y los dedos en el suelo! Igual siguió trabajando porque salvó el dedo pulgar. Pero por supuesto ya no pudo tocar el violín. Entonces mi padre se lo compró para mi hermano Mario. Ese violín actualmente lo conservo yo”.
“Mi padre tenía peluquería. Había sido ferroviario y era de Cañuelas. Mi abuelo Andrea era peluquero también en Italia. En su tiempo se usaba un platito para el jabón de afeitar. Luego se dejó de usar entonces ese platito se colgaba afuera como señal de que allí había una peluquería. Horacio Rollen era un chico vecino y le tiraba con su rifle al platito y mi padre renegaba! –se ríe Chicho- Que linda época esa!”
“Mi padre era recto. Antes se pensaba distinto. Había que aprender un oficio porque si no pasabas hambre. Había chicos descalzos en Roque Pérez. Yo nací en el 31. Pero la crisis del 30 duró muchos años! Mi padre salía a la madrugada al campo a cortar el pelo y vender caramelos. Lo hizo durante 18 años. Después ese oficio lo siguió mi hermano Juan. Primero mi padre iba en Sulki, luego en un Ford T que había que levantarle la rueda para ponerlo en marcha. Iba a los almacenes de la Reforma por ejemplo. Si había baile seguro iba porque la gente quería prepararse. Empezó yendo al Cardalito, al Almacén que tenía Ratto. Allí había un saloncito donde cortaba el pelo. Años después iba al Paso San Juan, allí estaban los Rossi. Y también iba a las Tunas y cortaba el pelo y vendía café”.

¿Y Ud. siguió en la carpintería de León?
“Sí, pero un día me cansé de León y me fui. Cuando llegué a casa, me quedó grabado, mi papa me dijo: Hijo, la suerte te pasa por la mano pocas veces y tenés que agarrarla… quizá tenía razón. Con León iba a aprender el oficio. Pero el que lo aguantaba a León era yo! Después entré a la carpintería de Scotti en calle Belgrano (donde hoy está la panadería de Messina). Por entonces se construyó la pasarela, entre el año 40 a 45 debe haber sido. Entonces no había paso por ese lugar. Había que cruzar el Salado por el punte viejo (cerca de la ruta 205)”.
“A construir la pasarela vino un negro grandote con su hijo. Plantó una carpa al lado del río y vivía allí. Luego tomó algunos peones”.
En lo de Scotti tuvimos que preparar los travesaños que forman la calzada. Les hicimos una hendidura para calzar la baranda. Todo a mano! No había herramientas casi. Quizá las maderas fueron llevadas desde la carpintería en el único camión que existía que era un internacional del Almacén Espelosín que tenía ruedas macizas! Parecía una locomotora!”.
“Primero tuvieron que plantar los pilotes. Hacía un trípode de palos y tenían un malacate manual con un peso con el que golpeaban el pilote hasta enterrarlo. Tardaron como dos años en hacer la pasarela. Los tirantes son de lapacho. Es una madera durísima. Te hace sangrar las manos. Y cuanto más tiempo pasa debajo del agua más dura se pone. La pasarela ha sufrido más el desmán de los pescadores que el paso del tiempo. No se irá a romper nunca –dice Chicho-.”

En cambio los puentes actuales de hormigón duran 15 años!
“Si es cierto, antes se hacían cosas nobles. Pensar que luego por la pasarela pasábamos con Belleza (el corredor) a toda velocidad para ir a los bailes de Salvador María”.

Mueblería Allegretti en su primera dirección de calle Belgrano y en su dirección actual de calle Mitre.

¿Siguió en la carpintería de Scotti?
“Allí estuve 14 años y luego puse mi propia carpintería. Hacía muebles y obra blanca (puertas y ventanas). Y lo que es la vida: Polvieski terminó de empleado mío. Se había ido a Lobos y estaba arruinado por la bebida. Lo fui a buscar y lo traje. Le di a hacer un ropero y tardó como dos meses! Tomaba alcohol puro. Ya lo hacía cuando yo era aprendiz. Junto a otro polaco, Estanislao, mientras lustraban los muebles a muñeca tomaban de la botella del alcohol de lustrar. Cada tanto Estanislao decía: “El pájaro golondrina se va” y armaba el monito y se iba en tren de croto. Era un bohemio”.
“Con mi carpintería propia un día me encontré con que no tenía un peso para darle de comer a mis hijos. Entonces fui a pedirle a Don Juan Espelosín, que nos tenía mucha estima, si me vendía un terreno con facilidades para poner una mueblería. Don Juan me lo financió a 5 años y el primer año sin interés. Así abrí la mueblería en la esquina de Belgrano y Alsina en 1960. Me dediqué mucho al mueble usado. Me recorría todo Buenos Aires buscando muebles en los remates. Luego reparaba y lustraba. La actividad rendía bien entonces. Luego en los años 80 cambiaron la mano de calle Belgrano y la zona se murió comercialmente. Por eso nos trasladamos a la dirección actual de calle Mitre”.

¿Qué otras carpinterías y mueblerías recuerda?
“El padre de Augusto Gourría tenía carpintería cuando yo era chico. Después estuvo Scotti y luego Alvarez también. Con mueblería estaba Don Gregorio Coreman en la esquina de Mitre y Albanessi donde después existió también la mueblería de los hnos. Amico. También tenía mueblería Ubisaglia en la esquina de Berro y Alem. Y antes vendía muebles la Casa Espelosín y la tienda Roma”.
“En los años 20 existió una mueblería de Proni de Lobos. Estaba en la esquina de Sabatté y Bolla. Su propio hijo me contó que Proni tenía un juego de dormitorio que a la noche usaba para dormir y durante el día desarmaba y lo ofrecía en la mueblería”.

Entonces se acercan los 50 años de la Mueblería Allegretti
“Sí, se van a cumplir 50 años en octubre próximo. Hoy mueblería Allegretti es continuada por mi hijo Alejandro y mi hijo Gustavo que se dedica a la parte de colchonería. Yo ya no tengo nada que ver” dice Chicho con satisfacción de jubilado.

Claro, Chicho me habla de los papeles pero estas historias de comercios familiares y estas historias de vida, como la que Allegreti nos contó, se llevan marcadas en el alma y en el cuerpo. Como en la mano del polaco Polvieski, como en los pulmones de Don Chicho que se tiene que cuidar porque lleva consigo el recuerdo del aserrín de las carpinterías.
Gracias por acordarte -me dice sonriendo Chicho-, hablamos un poco de las telarañas de la vida! Y yo me fui pensando: no toda madera es aserrín y no se jubilan los recuerdos.

Lucha contra las drogas

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El 26 de junio fue declarado por la ONU como el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas. La premisa es luchar con las familias contra la droga.

Lucas Pierini nos acercó material sobre drogadependencia y prevención. “Estoy haciendo un curso de operador en prevención y asistencia - explica Pierini - y ahí me contacté con la gente de la pastoral de drogodependencia. Realizamos asistencia al adicto, visitando detenidos en la Comisaría (que de hecho funciona como Penal), les llevamos, entre otras cosas, material de Narcóticos Anónimos y los visitamos en sus casas cuando salen. Como servicio los convocamos los sábados a las 18:30 para llevarlos a Saladillo a las reuniones de NA. La idea es que después puedan abrir un grupo en Roque Pérez.
La otra actividad es la prevención. Realizamos charlas abiertas a la comunidad.
El 26 de junio fue declarado por la ONU como el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas. La premisa es luchar con las familias contra la droga. Y la idea es que en todos lados se hagan acciones para crear conciencia. Por eso quise acercarles este material para que llegue a todos los hogares”.

¿Qué no ayuda en las familias?
- Calificar a los jóvenes de malos y torpes por cometer errores.
- Contradecirnos.
- Criticarlos sin escuchar su opinión.
- Actuar como si siempre fueran pequeños.
- No interesarnos por sus problemas.
- Hacer del hogar un lugar de tensión.
- Ser muy permisivos
- No dar el ejemplo.
- No dar afecto y amor. Ese vacío no se llena con cosas materiales.

¿Cuáles son las motivaciones que impulsan al consumo de drogas?
La incapacidad de afrontar la realidad y las responsabilidades. El sentimiento de impotencia, inferioridad, verguenza, soledad, frustración, angustia, aburrimiento, estado depresivo, la busqueda de gratificación inmediata y la falta de proyectos.

Señales para saber si consume
- Se aisla de la familia.
- Está siempre afuera o siempre con la TV encendida.
- Pone excusas para no estar en casa.
- Tiene nuevos amigos por poco tiempo.
- Tiene peleas.
- No puede planear actividades con tres días de anticipación.
- Aparecen artículos costosos en su habitación.
- Miente acerca de dónde y con quien va.
- Transgrede las reglas del hogar, desafía y es rebelde.
- Su higiene física es deficiente.
- Realiza contravenciones a las leyes.
- Tiene malas calificaciones escolares o deja la escuela.
- Nunca está con sus amigos en casa.
- Está enfermo a la mañana pero se recupera en el día.
- Tiene poca concentración.
- No respeta la autoridad.
- Está cansado, sufre insomnio.
- Duerme muchas horas durante el día.

Frases populares

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“En Pampa y la vía”, “Más loca que una cabra” y “Viva la Pepa” forman parte del lenguaje cotidiano, pero cada una de estas expresiones tiene un singular origen, casi siempre desconocido.

Palabras y frases populares como “bondi”, “spam”, “No quiere más Lola” y “Viva la Pepa” son utilizadas cotidianamente pero pocas veces sabemos que las originó. Esa es la misión de los paremiólogos o expertos en refranes.
La manera porteña de decir que uno va a subir a un colectivo, es “me tomo un bondi”, pero resulta que esta palabra es una derivación brasileña de “bond” (boleto, en inglés), palabra que lucía en los pasajes de los tranvías que las compañías británicas habían instalado en San Pablo.
Como en portugués a las palabras terminadas en consonante se les suele agregar una vocal, “bond” se convirtió en “bondi”. Más tarde, los porteños la adoptaron para designar al colectivo, que nunca fue inglés y cuyos pasajes jamás se llamaron “bond”.
En cambio, “No quiere más Lola” es “made in Argentina”. Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: “Este no quiere más Lola”. Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.
“Spam” fue la primera marca de carne especiada en conserva que salió con abrelatas incorporado y los Monty Python -famoso grupo de comediantes que sintetizó en clave de humor la idiosincracia británica de los años ‘60 y ‘70- hacían un sketch con ella. El sketch consistía en unos comensales desesperados porque en el restaurante todas las comidas del menú contenían “Spam”. De allí a su aplicación al correo basura hubo un solo paso.
A “Seguro se lo llevaron preso” viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía “a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso”, que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.
Los corderos, una vez destetados, siguen mansamente a su madre, en cambio los cabritos se disparan a los saltos hacia el monte y su pobre madre se vuelve loca tratando de ubicarlos. De allí lo de “Más loca que una cabra”.
Del derecho de pernada que le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de “ poner los cuernos”. Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado. Mientras tanto, el marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos.
“A cada chancho le toca su San Martín” alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.
Contra lo que pudiese creerse, “Viva la Pepa” no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir “viva la Constitución” -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban “Viva la Pepa”. Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y se parece a “piedra libre”.
Con la expresión “Al tun tún”, los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de “ad vultum tuum”, que en latín vulgar significa “al bulto”, y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy “Al tun tun” indica algo hecho sin análisis ni discriminación.
“En Pampa y la vía”, es quedarse sin plata, sin ningún recurso, ser víctima de un desastre económico. La metáfora viene del lunfardo, según los entendidos. Otros la relacionan también con figuras como “estar en la lona” o “estar en la vía”. En el barrio donde se tocan la avenida La Pampa y las vías ferroviarias está el hipódromo. ¿Quién no recuerda aquello de “maldito seas Palermo, me tenés seco y enfermo”?. Los apostadores que jugaban su suerte a los caballos y lo perdían todo, acostumbraban a irse en un ómnibus que salía precisamente “de Pampa y la vía”.

Sobre una nota de Ana María Bertolini (Télam) y archivo.